CAM. Ciudad de México. 1998.


Ensayo Ciegos
Marco Antonio Cruz


Por más de treinta años me he dedicado al ejercicio del fotoperiodismo cubriendo información en México y el extranjero, trabajando directamente para diversos medios de información o de manera independiente.
Paralelamente a la actividad de fotoperiodista me dediqué a realizar reportajes y ensayos fotográficos enfocados en temas sociales. Trabajar en proyectos de investigación de manera independiente me ha permitido contar con la libertad y el márgen de tiempo para desarrollar investigaciones profundas. Por más de 17 años me he dedicado a realizar un ensayo sobre la ceguera en México.
En 1977 retraté a un grupo de músicos ciegos en una calle de la ciudad de Puebla, la imagen fue el primer acercamiento al tema. Diez años después inicié el ensayo en la ciudad de México, donde las condiciones de la gente invidente son de pobreza y mendicidad. Algunos trabajan como músicos ambulantes y otros en el comercio informal.
La mayoría de la gente ciega que trabaja en las calles proviene de los estados de la República, donde emigran con la idea de acceder a un mejor nivel de vida. Sin embargo, no encuentran espacios dignos de trabajo, educación, salud y vivienda.
Los ciegos pasan las horas frente a nuestros rostros indiferentes, caminares presurosos y empujones groseros; los habitantes de la ciudad de México nos hemos acostumbrado a la presencia intemporal de la gente ciega en las calles. En ello hay una suerte de ceguera colectiva hacía ese grupo social.
En México hay un promedio de 800 mil personas con ceguera, cantidad que contrasta con los pocos centros de atención para personas con discapcidad visual, entre ellos, la Escuela Nacional para Ciegos, “Ignacio Trigueros”, que es el principal y más antiguo centro de educación, fundado a mediados de 1800.
Actualmente la capacidad de esa escuela es para 300 alumnos, el programa de estudios incluye talleres de masoterapia, artesanales o de actividades para enfrentar la vida diaria. Muy lejos se encuentra la tecnología diseñada para fines educativos.
La ceguera en México es consecuencia de injusticia social, el abandono, la falta de programas de desarrollo económico y de salud, los más afectados son los indígenas y los campesinos. De la amplia gama de enfermedades, en su mayoría curables, que provoca la ceguera son tres las más comunes: cataratas, oncocercosis y tracoma.


Recuperación cirugía de cataratas. Nayarit. 1999.


Cataratas
En las comunidades rurales la ceguera es sinónimo de vejez, también es una situación “natural” que forma parte de la vida cotidiana, la mayoría de las personas de la tercera edad tienen diversos grados de ceguera provocada por está enfermedad.
En 1998 documenté un programa llamado “Extramuros” organizado voluntariamente por médicos oftamólogos y técnicos en el estado de Nayarit. Por medio de la radio comunitaria informaban del programa de cirugía, a la convocatoria asistieron más de mil 500 personas, de las cuales sólo elijen los casos rescatables, en una jornada de tres días intervieron a 150 personas.


Ciegos por oncocersis.
Huixtla, Chiapas. 1998


Oncocercosis o "enfermedad de los rios"
La oncocercosis llegó a México a mediados de 1800, durante la intervención francesa, la enfermedad se desarrolló en la Sierra Juárez del estado de Oaxaca, ante el total desconocimiento médico de la oncocercosis en su tiempo, la ceguera se fue incorporando a los usos y costumbres de los pueblos.
A principios de 1900 a los niños les vendaban los ojos para cruzar los cerros, anticipandose a que en algún momento la ceguera llegaría a su vida.
Actualmente la oncocercosis se extiende desde los estados de Oaxaca y Chiapas hasta la frontera sur de México y Brasil. Las cifras del gobierno en 1998 tenían censadas a 70 mil personas infectadas de oncocercosis tan sólo en el estado de Chiapas, uno de los estados con más casos de ceguera prevenible en el mundo.


Zona endémica del tracoma.
Ox-Chuc, Chiapas. 1999


Tracoma
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, el tracoma es la principal enfermedad causante de ceguera en el mundo, en México hay una cantidad considerable de gente con ceguera por esa bacteria.
En las comunidades indígenas de los Altos de Chiapas, principalmente el municipio de Ox-Chuc, se estima que 8 de cada 10 pobladores se encuentran infectados, la enfermedad es consecuencia de probreza extrema y la nulidad en los programas de salud.

Porfirio Moreno Martínez.
San Bartolo Coyotepec, Oaxaca. 1998

Trabajar todos estos años en el ensayo sobre la ceguera me ha permitido ser testigo de un mar de historias que reflejan la condición humana, una de ellas:
Cuando era un niño, a Porfirio Moreno, un indígena oaxaqueño, le detectaron “artritis juvenil”. Durante su adolescencia fue perdiendo gradualmente no sólo sus funciones motoras, sino también la vista, lo último que alcanzó a ver antes de la oscuridad, fue un eclipse.
Durante más de veinte años, Porfirio ha vivido postrado en un incómodo catre en un pequeño cuarto en el pueblo de San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, asistido por su hermana que es artesana.
El único medio por el cual Porfirio -quien ya tiene 42 años- logra enterarse de los sucesos del mundo es a través de la radio y en momentos de desesperación siempre le suplica a su hermana que vaya a la estación de radio local para contar su situación.
Algunas personas ciegas de la ciudad de Oaxaca van a buscarlo, le enseñaron el sistema braile y a pesar de la inmovilidad que le ocasiona su artritis en los dedos, su mente brillante le da para escribir conceptos profundos de la vida.
Porfirio se ha vuelto un filósofo que ha superado cada uno de los retos que el destino le impuso, ciego como su destino.
 
“La gente vive con una mano atrapada en el pasado, con la otra alargada en el futuro”
Porfirio Moreno Martínez. 1998.
Participación del ensayo Ciegos de Marco Antonio Cruz en el Seminario de Periodismo Knight Cabot:"Covering Violence: Trauma and Journalism in Latin America". Universidad de Columbia, N.Y. 13/14 de octubre de 2009.