Nota roja
La ciudad huele a violencia. Todos los días charcos de sangre inundan las primeras planas. Las 24 horas del día una cuadrilla de fotógrafos, en motocicleta —antes en ambulancia— persiguen las vidas y las muertes de una ciudad que no descansa. Una ciudad que escupe sangre como otra realidad.
La mancha de sangre se extiende a lo ancho y a lo largo de la urbe. En muchos casos, la violencia es una válvula de escape a la exclusión, la marginación y la falta de oportunidades. Los fotógrafos son como esponjas que absorben la violencia: asesinatos, ajusticiamientos, feminicidios, secuestros, robos en todas sus modalidades.
La inherente violencia de la ciudad también se multiplica en los tirajes de los diarios impresos. Desde hace más de setenta años la nota roja es parte fundamental de las empresas periodísticas. La fotografía es parte relevante de la información, la fórmula es sencilla: a mayor crudeza visual, mayor posibilidad de venta.
A pesar de las ganancias generadas, los editores menosprecian y utilizan la fuente policiaca como castigo para reporteros y fotógrafos incómodos. El periodista Manuel Buendía, asesinado en 1984, decía que la nota roja es el núcleo donde se podía comprender la sociedad. Que en ese lenguaje sanguinoliento podíamos encontrar una ciudad que recicla sus periódicos despues de un asesinato.
En las décadas de los años 30’s y 40’s, el reportero de nota roja era un investigador, que en muchos de los casos resolvía los casos antes que la policía. Los servicios periciales de aquella época solicitaban al fotógrafo imágenes de la escena del crimen. Con el tiempo, los propios reporteros de la fuente policiaca abandonaron la investigación.
Enrique Metinides.
Foto: Marco A. Cruz. 2007.
Uno de los más importantes fotógrafos es Enrique Metinides (1934), la nota roja fue su pasión de vida. Se inició como ayudante de fotógrafo a corta edad, de ahí su apodo “el niño”, por su holgura corporal le era posible sortear fierros retorcidos para retratar a las víctimas de un accidente automovilístico o tranviario.
Metinides fue el primero en usar la radio con la frecuencia de la policía, diseñó códigos de comunicación para emergencias, mismos que sigue usando la Cruz Roja en México. Enrique es fundador del grupo de fotógrafos conocidos como los “once”, que corresponde a la clave de periodista en el código de la radio frecuencia de la Cruz Roja y la policía.
Los “once” eran conformado por fotógrafos de los principales medios de información que disponían de una ambulancia y una oficina en la Cruz Roja, con el tiempo perdieron el apoyo de la institución. Actualmente cada fotógrafo se desplaza por sus propios medios, principalmente en motocicleta.
Enrique Metinides cubrió las principales historias de violencia por más de cuatro décadas, sobrevivió a decenas de explosiones y siempre llevó su profesión con riesgos. Su tarea concluyó cuando sufrió un infarto de corazón. Posteriormente, fue despedido —injustamente— del medio al que dedicó su vida. ¿Cuántas historias hay como esta?
Antes que su trabajo se perdiera fue rescatado por Fabrizio León y Alfonso Morales quienes editan el memorable libro El teatro de los hechos en el 2000, a partir de esa fecha su trabajo se ha editado en publicaciones especializadas en fotografía y su obra se ha exhibido en las principales galerias de fotografía en el mundo.
Tuve la fortuna de conocer profundamente su trabajo, entre 2004 y 2005 imprimí de sus negativos copias para un libro y una exhibición en Inglaterra. Fue toda una experiencia imprimir a partir de negativos en su mayoría sobre-revelados por las urgencias de la noticia del día, las imágenes de momentos únicos e irrepetibles que en su momento irrumpen con la vida cotidiana.
Penitenciaría de Lecumberri.
Reportaje "Prisión de sueños" 1950.
Foto: Nacho López
Contra la pared
La principal inspiración para realizar el reportaje de Contra la pared fue el trabajo realizado en los años 50 por Nacho López en delegaciones de policía, morgue y prisión de Lecumberri. Nacho López es uno de los más importantes e influyentes fotógrafos documentales en México, su trabajo contiene una mirada que humaniza la condiciones de vida en la ciudad de México.
Desde finales de los 80’s hasta 1993 me dedique a investigar hechos relacionados con la violencia. Una parte de este trabajo es de situaciones violentas que encontraba en mi labor como fotorreportero en las calles de la ciudad de México.
En 1990, solicité permiso a la PGJDF para retratar actividades de la institución, el procurador de justicia aceptó mi solicitud para realizar el trabajo, por varias semanas documenté lo que sucede en las zonas de mayor índice delictivo en la ciudad. Más tarde adquirí una radio con frecuencias de emergencias y finalmente por meses asistí a la sala de prensa de la PGJDF en donde diariamente se exhiben los presuntos delincuentes a los medios de información.
En 1993 se edita mi primer libro de fotografía “Contra la pared” que incluyo en la presente exhibición web en formato PDF.
Diciembre 2009
T e x t o s - C o n t r a - l a - P a r e d
C o n t r a - l a - P a r e d
G a l e r í a
P o r t a d a
B l o g
C o n t a c t o
M a p a - S i t i o